martes, 23 de agosto de 2016

Respecto a la ansiedad.


Algunas personas comentan que es como si la ansiedad llegara desde afuera, otras dicen les surge desde adentro, hay quienes no tienen idea de cómo se hace presente, pero en todos los casos no les pertenece; ella se hace presente y simplemente yo le hago caso.
Se busca como enfrentarla para cuando ella esté, pero cuando hace presencia no lo hago, puedo hacerlo o no, pero no lo hago, porque ¿qué sería de mi vida si no le hago caso a la ansiedad? Porque ha habido momentos en mi vida en los que se presenta la calma y no los disfruto porque he decidido preocuparme, sabiendo que en este momento hay paz-tranquilidad, que este momento es real, puede durar tanto como yo quiera pero ¿y si resulta que encuentro la estabilidad constante?

Porque hay personas que han trabajado con eso que les había estado llegando y gracias a su empeño, constancia y compromiso durante su trabajo realizado junto a su terapeuta han logrado darse cuenta de la seguridad que hay en sí mismas, ya que pensando de una forma consciente, sin importar cuánto tiempo tarden en irse las ideas desagradables, esas ideas que llegan solas y que sin darse cuenta se van de la misma forma; saben que las sensaciones incómodas también se irán y mientras esto pasa siendo flexibles consigo mismas, dándose esa oportunidad de hasta cierto punto disfrutar esas emociones tranquilizadoras que comienzan a manifestarse, esos cambios emocionales que solamente una persona con vida puede saber apreciar y así ¿quién no disfruta la vida? pues con el ritmo latente cada uno puede ser tan constante, tan tranquilizante como cuando después de una larga caminata, tomas una vaso de agua y entonces comienzas a sentir, en ese momento especifico en que más lo necesitas, cómo se hidrata poco a poco cada parte de tu boca, es tan relajante que cada parte de ti lo siente, descansar en ese momento, es tan regocijante que con sólo unos minutos: cinco, diez, media hora, el tiempo que te des para generar nueva y saludable energía, incluso un minuto; continuar con tus actividades, tal vez con un poco de ganas o con toda la motivación que esté bien para ti, porque ya lo han dicho antes, no hay mejor forma de revelarse a algo que haciendo lo que uno quiere.
Así que me atrevo a decirte, aunque te cueste trabajo, aunque implique esfuerzo, también tú puedes darte cuenta del control que tienes sobre tu cuerpo, sobre tus emociones, tus ideas, sensaciones; puedes sentirte bien, queriendo o no queriendo sentirte bien, porque ha habido instantes, momentos, días en los que sin querer te has sentido bien.
Entonces fíjate cómo tú puedes hacerlo, queriendo o no, dándote cuenta o no, esforzándote o no, de cualquier forma puedes sentirte bien, incluso hay quien al sentirse mal se siente bien. Así que: Tú puedes hacerlo, sentirte bien.


DAMR

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